Introducción al café descafeinado
El café nos despierta, nos acompaña en reuniones, nos reconforta en un descanso… pero a veces la cafeína no sienta bien a todo el mundo. Insomnio, nerviosismo o recomendaciones médicas hacen que muchas personas se planteen una alternativa: el café descafeinado.
Y aquí llega la gran pregunta: ¿qué significa realmente descafeinar un café y cómo se consigue quitar la cafeína sin perder el sabor?, es más, es esto posible, consumir un café de calidad sin cafeína.
Hoy en día, el descafeinado ya no es una “segunda opción” como se pensaba hace décadas. Existen procesos modernos que permiten disfrutar del aroma y la calidad de un buen café, sin los efectos de la cafeína. En esta guía te contamos cómo se hace, qué métodos existen y cuál elegir si quieres disfrutar de tu taza en cualquier momento del día.
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La agencia reguladora de alimentos y medicamentos de Estados Unidos, Food and Drug Administration o FDA, señala que para adultos saludables, el consumo de 400 miligramos de cafeína al día, aproximadamente cuatro tazas de café, no está asociado generalmente a efectos peligrosos y negativos.
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En el caso de mujeres embarazadas, el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, National Health Service o NHS, recomienda no exceder los 200 miligramos o dos tazas de café diarias.
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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte de que su consumo no debe superar los 400 mg de cafeína al día. Y si nos fijamos en mujeres embarazadas y también en madres que dan el pecho el límite seguro es de 200 mg diarios, unas tres tazas al día.
Pero los efectos de la cafeína no son iguales en todas las personas
Algunas personas no soportan bien la cafeína que les produce ciertos efectos no deseados.
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Desde insomnio a cierta inquietud, incluso ansiedad.
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Ritmo cardíaco rápido o anormal.
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Deshidratación.
En algunas personas los síntomas aparecen cuando se consumen cantidades muy pequeñas, del orden de 250 mg por día. Todos estos efectos son lo suficientemente desagradables como para plantearse tomar un café descafeinado. Para muchas personas, el placer de beber café se ve superado por los efectos negativos de la cafeína en el organismo.
Un poco de historia del descafeinado
La búsqueda de un café sin cafeína no es nueva.
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En 1819, el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge aisló por primera vez la cafeína.
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A principios del siglo XX, el comerciante Ludwig Roselius descubrió accidentalmente que una partida de granos empapada en agua de mar había perdido gran parte de la cafeína sin perder demasiado sabor. A partir de ahí desarrolló el primer proceso comercial de descafeinización (patentado en 1906).
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Su café descafeinado se comercializó en Europa como Kaffee HAG y en Estados Unidos como Sanka, marcas que marcaron un antes y un después.
Con los años, los métodos han evolucionado. Los disolventes iniciales, como el benceno, resultaron perjudiciales para la salud y fueron sustituidos por procesos más seguros y eficaces. Hoy disponemos de técnicas mucho más avanzadas que permiten conservar mejor los aromas y el sabor del café.
Tendencias actuales en el consumo de café descafeinado
El café descafeinado ha dejado de ser un producto “residual” para convertirse en una categoría con identidad propia dentro del mundo del café. Algunas de las tendencias más destacadas en 2025 son:
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Crecimiento sostenido en Europa y España
En Europa, el descafeinado ya supone en torno al 10 % del consumo total de café. España se sitúa por encima de la media, con un consumo que ronda el 15 %, lo que nos convierte en uno de los países europeos donde más se demanda descafeinado. -
Mayor interés en cafés de especialidad descafeinados
Los consumidores de hoy buscan calidad incluso cuando optan por un café sin cafeína. Esto ha impulsado la aparición de descafeinados de origen único, con tuestes cuidados y perfiles sensoriales complejos que antes eran impensables en esta categoría. -
Nuevas tecnologías más sostenibles
Métodos como el CO₂ supercrítico o el Swiss Water Process están ganando terreno, no solo por la calidad en taza, sino también por su menor impacto ambiental y la ausencia de químicos residuales. -
Consumo ligado al bienestar
Cada vez más personas eligen descafeinado no por una limitación médica, sino por estilo de vida. Se integra en rutinas de tarde o noche, y en hábitos de consumo más conscientes, donde se valora tanto el placer de la taza como el equilibrio personal.
En resumen, el descafeinado ya no es “el café de quien no puede tomar cafeína”, sino una elección consciente y creciente, que combina placer, salud y sostenibilidad.

Métodos actuales para descafeinar el café
Hoy se puede descafeinar de varias maneras, pero no todas ofrecen el mismo resultado en taza. En general, los métodos se dividen en tres grandes grupos:
1. Procesos con disolventes químicos
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Cómo funciona: se humedecen los granos verdes y se sumergen en disolventes como cloruro de metileno o acetato de etilo, que disuelven la cafeína. En este sentido pueden ser considerados como dos procesos diferenciados como lo hacemos en la infografía.
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Ventajas: baratos, rápidos, los más usados en cafés industriales de supermercado.
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Inconvenientes: eliminan parte de los compuestos aromáticos; el resultado suele ser plano y poco complejo.
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Salud: seguros según regulaciones internacionales, pero no pueden etiquetarse como orgánicos.
2. Proceso con dióxido de carbono (CO₂ supercrítico)
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Cómo funciona: los granos verdes se someten a alta presión con CO₂ en estado supercrítico, que actúa como disolvente selectivo de la cafeína.
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Ventajas: conserva mucho mejor aroma y sabor.
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Inconvenientes: proceso muy caro, usado en cafés de mayor calidad.
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Salud y sostenibilidad: apto para cafés ecológicos; el CO₂ se reutiliza.
3. Descafeinado con agua (Swiss Water y otros)
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Cómo funciona: los granos se empapan en agua, donde por ósmosis la cafeína pasa a una solución ya saturada con los demás compuestos del café. Un filtro de carbón elimina la cafeína, y el agua se reutiliza.
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Ventajas: 100 % libre de químicos, conserva muy bien el perfil sensorial.
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Inconvenientes: más costoso que los químicos, pero cada vez más demandado por su calidad,
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Salud y sostenibilidad: apto para cafés orgánicos y de especialidad. Muy valorado por consumidores exigentes

Café descafeinado hoy: mitos y realidades
A lo largo de los años se han creado muchas dudas alrededor del café descafeinado. Vamos a aclarar las más comunes:
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¿El descafeinado tiene cafeína?
Sí, pero en cantidades mínimas. Un café descafeinado contiene entre un 0,1 % y un 0,3 % de cafeína, frente al 1–2 % de un café normal. Eso significa que, aunque no es cafeína cero, la diferencia es lo bastante grande para que la mayoría de personas sensibles lo toleren sin problema.
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¿Es malo el descafeinado para la salud?
No. Todos los métodos de descafeinización actuales están avalados por organismos internacionales como la FDA en EE. UU. y la EFSA en la Unión Europea. Incluso en los procesos químicos, los disolventes se eliminan durante la producción y los niveles permitidos son muy inferiores a los que podrían suponer un riesgo.
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¿Se puede descafeinar el café en casa?
No con calidad comparable. Los procesos requieren tecnología avanzada y controles muy estrictos. Los intentos caseros no eliminan bien la cafeína y alteran de forma significativa el sabor.
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¿Sabe igual un descafeinado que un café normal?
Depende del método. Los cafés descafeinados con agua (Swiss Water) o con CO₂ supercrítico conservan casi intacto el perfil sensorial. En cambio, los procesos químicos suelen dar como resultado cafés planos y sin matices.
La elección de Cafés Sabora
En Cafés Sabora creemos que el café descafeinado debe ser tan placentero como cualquier otro café. Por eso, elegimos el método Swiss Water, un proceso 100 % libre de químicos que respeta el aroma y el sabor original del café.
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Tostamos nuestro descafeinado cada día, como el resto de cafés, para que llegue siempre fresco.
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Apostamos por cafés descafeinados de alta calidad, perfectos para quienes buscan disfrutar del café sin renunciar al sabor ni comprometer su bienestar.
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Además, contamos con opciones de descafeinado ecológico, para quienes valoran tanto el cuidado del medio ambiente como la experiencia en taza.
Conclusiones
Hoy el descafeinado ya no es “un café de segunda”. Gracias a métodos como Swiss Water o el CO₂ supercrítico, es posible disfrutar de una taza con todo el aroma y sabor, pero sin los efectos de la cafeína.
Lo importante es elegir bien: si buscas un café descafeinado que conserve el carácter de un buen grano recién tostado, apuesta por procesos naturales y artesanales.
En Cafés Sabora lo tenemos claro: con o sin cafeína, el café siempre debe ser un placer
Fuentes principales del Artículo
¿Café con cafeína o descafeinado? Esta es la cuestión Café o descafeinado ¿cuál es más beneficioso para tu salud? Cómo hacer un descafeinado de calidad: 6 consejos básicos ¿El descafeinado tiene cafeína? La verdad sobre el café descafeinado
