Café descafeinado, ¿Lo conoces realmente?

Algo más que tomar café a cualquier hora

café descafeinado: qué es, cómo se hace y por qué ahora sí puede ser un gran café

Durante años, el café descafeinado ha vivido a la sombra del café con cafeína.
Como si fuera una versión menor, una alternativa “para quien no puede”.

Pero algo ha cambiado.

Hoy, el descafeinado ya no es solo una opción para reducir la cafeína. Es, cada vez más, una elección consciente. Y cuando está bien trabajado, puede ofrecer una taza sorprendentemente compleja, equilibrada y llena de matices.

Entonces, la pregunta ya no es solo qué es el café descafeinado.

La pregunta es:

¿estamos juzgándolo con criterios del pasado al café descafeinado?

En esta guía vamos a ver cómo se hace realmente el café descafeinado, qué métodos existen, qué impacto tienen en el sabor… y cómo reconocer un descafeinado que sí realmente merece la pena.

¿Sabías que el mayor problema del descafeinado no es la falta de cafeína, sino la oxidación? La mayoría de descafeinados llevan meses tostados. En Sabora, tostamos nuestro descafeinado artesanal cada mañana y lo enviamos el mismo día. Solo así mantenemos el aroma que creías perdido.

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El café descafeinado ya no es lo que era

Durante mucho tiempo, el café descafeinado ha cargado con una etiqueta difícil de quitar: la de ser una opción de segunda.

Un café sin cafeína… y, supuestamente, sin alma.

Se asociaba a sabores planos, procesos agresivos y a una única razón de consumo: evitar la cafeína a toda costa.

Pero el café, como todo lo que se toma en serio, evoluciona.

Hoy, el descafeinado vive una pequeña revolución silenciosa.
Los procesos han mejorado, la selección de granos es más exigente y, sobre todo, ha cambiado la mentalidad de quien lo consume.

Ya no se trata solo de “no poder tomar cafeína”.
Se trata de poder elegir cuándo no hacerlo… sin renunciar a una buena taza.

Y aquí es donde empieza lo interesante.

Porque entender qué es realmente el café descafeinado —y cómo se hace— cambia por completo la forma de verlo.

¿Qué es el café descafeinado?

El café descafeinado es, simplemente, café al que se le ha eliminado la mayor parte de la cafeína antes del tueste.
 
Sí, has leído bien: antes de tostarlo.
 
El proceso se aplica sobre el grano verde, cuando aún no ha desarrollado los aromas y sabores que asociamos a la taza final.
 
El café descafeinado es café al que se le ha eliminado entre el 97 % y el 99,9 % de su cafeína mediante distintos procesos aplicados al grano verde.
 
Y aquí hay un matiz importante que suele sorprender.
 
El café descafeinado no está completamente libre de cafeína.

¿El café descafeinado tiene cafeína?

Sí, pero en cantidades muy pequeñas.
 
Para entenderlo mejor:
  • Una taza de café normal puede contener entre 80 y 120 mg de cafeína
  • Una taza de café descafeinado suele tener entre 1 y 5 mg
Es decir, la diferencia es enorme… pero no es cero.
 
Esto no es un defecto, es una cuestión técnica:
Eliminar el 100 % de la cafeína sin afectar completamente al café es, a día de hoy, inviable.

¿Entonces, es realmente “descafeinado”?

Sí. Porque dentro de la normativa alimentaria, un café puede considerarse descafeinado cuando se ha eliminado prácticamente toda su cafeína.
 
Y en la práctica:
 
El impacto en el organismo es mínimo o inexistente para la mayoría de las personas.

Lo importante no es solo la cafeína

Aquí es donde muchos se quedan a medio camino.
 
Porque reducir la cafeína es solo una parte de la historia.
 
La otra, la que realmente marca la diferencia, es:
¿Cómo se elimina esa cafeína y qué pasa con el sabor en el proceso?
Y ahí es donde entramos en el siguiente punto clave.
 

El café descafeinado ya no es lo que era

Cómo se consigue el café descafeinado

Eliminar la cafeína de un grano de café no es simplemente “quitar algo”.
Es intervenir en una estructura compleja donde también viven los aromas, los aceites y buena parte de lo que define la taza.
 
Por eso, la clave no está solo en eliminar la cafeína.

La clave está en cómo hacerlo sin llevarse por delante el carácter del café.

Y aquí es donde los métodos de eliminación de la cafeína marcan toda la diferencia.

Métodos de descafeinización del café

Existen varios procesos para eliminar la cafeína.
Pero no todos juegan en la misma liga.

1º Métodos con disolventes químicos

Son los más utilizados a nivel industrial.

Se basan en el uso de disolventes como el cloruro de metileno o acetato de etilo para extraer la cafeína del grano verde. 

¿Cómo funcionan?

  1. Los granos de café se introducen en agua para que su capa exterior se vuelva porosa.

  2. Una vez realizado este paso se introducen en cloruro de metileno hasta que la cafeína se disuelve en este disolvente químico que tiene como uso secundario su utilización como decapante en la industría de la pinturas.

  3. Tras ello se deja evaporar dicho producto químico, se lavan los granos y se dejar secar.

  4. Pese a lo que pueda parecer las autoridades sanitarias dicen que es un sistema totalmente seguro

En resumen el café se humedece y se pone en contacto con estos compuestos, que “capturan” la cafeína y la separan del grano.
 
Lo que debes saber:
  • Son métodos legales y seguros según la normativa
  • Permiten descafeinar grandes volúmenes de café
Pero…
  • Son procesos más agresivos para el grano
  • Pueden afectar al perfil aromático
  • Se prioriza eficiencia sobre calidad
Aquí está la clave:
 
No se trata de que sean peligrosos.
Se trata de que no son los que mejor respetan el café.

2ª Método al agua (Swiss Water Process)

Aquí entramos en otro terreno.

Un proceso que elimina la cafeína utilizando únicamente agua, temperatura y filtrado… sin disolventes químicos.

¿Cómo funciona?

Cómo idea es simple,  llevarlo a la práctica e algo más complejo.

  1. Los granos de café previamente humedecidos se empapan en agua mezclada con extracto de café verde al que se le ha reducido previamente la cafeína.

  2. Se deja trabajar a un fenómeno presente en la naturaleza, por ósmosis atrae la cafeína de la alta concentración de los granos a la baja concentración del disolvente (agua).

  3. Eliminada la cafeína los granos ya descafeinados se secan con aire caliente.

  4. En cuanto al agua con la cafeína disuelta, se bombea ésta a través de un filtro de carbón activo que absorbe la cafeína, pero deja otros compuestos adicionales que añaden sabor al café, así ya está lista para utilizarse con nuevos granos. 

  5. Completándose así el ciclo ya que está es el agua mezclada con extracto de café verde que se nombraba al inicio.

  6. La cafeína sobrante se le suele dar uso en la industria de los refrescos, farmaceútica, etc.

Lo que lo hace especial:
  • No utiliza químicos
  • Respeta mejor los compuestos aromáticos
  • Permite obtener perfiles más limpios y equilibrados
  • Es totalmente respetuoso con el medio

Se obtiene un café descafeinado de gran calidad.

 Traducción en taza:
Un descafeinado que sigue sabiendo a café.

3ª Método con CO₂ (dióxido de carbono) 

Es uno de los métodos más avanzados y precisos.
 
Utiliza dióxido de carbono en estado supercrítico (una especie de punto intermedio entre gas y líquido) para extraer la cafeína de forma selectiva.
  • Se rocían los granos de café con dióxido de carbono a una alta presión que ronda las 275 atmósferas. 

  • A estas presiones, el CO2 adquiere propiedades únicas que le confieren una viscosidad similar a la de un líquido y la capacidad de difusión de un gas, lo que le permite penetrar en los granos y disolver la cafeína.

  • El CO2 rico en cafeína se canaliza a través de un filtro de carbón vegetal que la absorbe, permitiendo que éste vuelva al circuito y a los tambores. Los granos ya descafeinados se secan con aire caliente.

  • Al igual que el sistema anterior reutiliza igualmente el COy la cafeína, y es totalmente ecológico.

¿Qué aporta este método con CO2?
  • Alta precisión en la extracción
  • Muy buena conservación de aromas
  • Proceso limpio y eficiente
 
 Es uno de los que mejor equilibran resultado y respeto por el grano.

Comparativa rápida de métodos de descafeinización

Método Respeto por el sabor Uso de químicos Calidad final
Disolventes químicos Medio-bajo Correcta
Agua Muy alto Non Muy alta
CO₂ Alto Non Alta

Entonces… ¿qué método de eliminación de la caféina es mejor?

Si lo que buscas es simplemente eliminar la cafeína, cualquiera de estos métodos puede cumplir su función.
Pero si lo que buscas es seguir disfrutando del café, la cosa cambia.
 
 Los métodos que mejor respetan el grano son:
  • El método al agua
  • El proceso con CO₂
Porque no solo eliminan la cafeína.

Preservan lo que hace que el café merezca la pena.

Posicionamiento claro (y necesario de Cafés Sabora)

En Cafés Sabora lo tenemos claro:
 
El descafeinado no debería ser una renuncia.
Debería ser una elección.
 
Y para que lo sea, el proceso importa. Mucho.
 
Por eso, cuando hablamos de café descafeinado de calidad, hablamos de métodos que:
  • Respetan el grano
  • Mantienen el perfil aromático
  • Permiten que el café siga siendo… café

Ahora bien.

Incluso utilizando el mejor método, hay una pregunta que sigue flotando en el aire:

¿El café descafeinado sabe igual que el café sin cafeína?

Vamos a responder sin rodeos.
 
 No, no sabe exactamente igual que el café con cafeína.
 
Pero esa no es la pregunta correcta.
 
La pregunta importante es otra:
 
¿Puede estar igual de bueno?
 
Y la respuesta aquí es clara.
 
 Sí, puede ser un gran café.
 
Durante años, el descafeinado se asoció a tazas planas, sin vida, con ese punto “apagado” difícil de describir pero fácil de reconocer.
 
Y no era casualidad.
 
Muchos de los procesos utilizados eliminaban la cafeína… pero también parte de los compuestos que dan complejidad y carácter al café.
 
El resultado: cafés correctos, pero olvidables.
 
Hoy, eso ha cambiado.
 
Cuando el proceso respeta el grano y el café de partida tiene calidad, el descafeinado puede ofrecer:
  • Tazas equilibradas

  • Aromas limpios

  • Buena estructura en boca

  • Y, en muchos casos, perfiles sorprendentemente complejos

No es una copia del café con cafeína.
Es otra expresión del mismo café.
 
Y cuando está bien trabajado… funciona.
Los tres grandes métodospara descafeinar café

De qué depende el sabor de un buen descafeinado

Aquí es donde se separan los descafeinados “sin más”… de los que realmente merecen la pena.
Porque no todos parten del mismo sitio.

1. La calidad del café de origen

Esto es lo primero. Y lo más importante.
 
No se puede hacer un gran descafeinado con un café mediocre.
Si el grano de partida es plano, defectuoso o de baja calidad, el resultado final será aún más evidente después del proceso de descafeinización.
 
En cambio, cuando se parte de cafés bien seleccionados:
  • Mejores variedades

  • Mejor procesamiento en origen

  • Mayor riqueza aromática

En este café sí hay algo que preservar.

2. El método de descafeinización

 
Como ya vimos, no todos los métodos tratan al café igual.
 
Los procesos más respetuosos, como el método al agua o el CO₂, permiten:
  1. Conservar mejor los compuestos aromáticos

  2. Mantener la estructura del café

  3. Evitar perfiles planos o vacíos

Aquí no se trata solo de quitar cafeína.
Se trata de no vaciar el café por el camino.

3. El tueste

Este es un punto crítico… y muchas veces olvidado.
 
El café descafeinado reacciona de forma diferente al calor:
  1. Es más poroso

  2. Tiene menos densidad

  3. Se comporta de forma distinta en el tueste

Si no se ajusta el perfil de tueste, el resultado puede ser:
  • Amargo

  • Plano

  • Sin definición

En cambio, cuando se tuesta con criterio:
  • Se potencia lo que queda del grano
  • Se equilibra la taza
  • Se recupera complejidad

4. La frescura del café

Aquí no hay atajos.
 
Un buen descafeinado también necesita ser café fresco.
 
Porque, igual que cualquier otro café:
  1. pierde aromas con el tiempo
  2. se apaga en taza
  3. pierde expresividad
Un descafeinado recién tostado puede sorprender.
Uno viejo… confirma todos los prejuicios.

El problema nunca fue el descafeinado.

El problema era cómo se hacía… y con qué café se hacía.
 
Cambiando la forma de verlo. Cuando se cuidan estos cuatro factores:
  1. Origen
  2. Proceso
  3. Tueste
  4. Frescura
El descafeinado deja de ser una alternativa. Y pasa a ser una elección totalmente válida.
 
Incluso para quien disfruta del café… con todas sus letras.

¿Es malo el café descafeinado?

Respuesta corta:
 
No, el café descafeinado no es malo.
 
Respuesta completa:
Es una bebida segura, regulada y, en muchos casos, una muy buena opción.
Durante años han circulado muchas dudas alrededor del descafeinado:
  • que si lleva “químicos”
  • que si pierde todas sus propiedades
  • que si es peor para la salud
La realidad es bastante más sencilla… y mucho menos dramática.

Lo primero: seguridad alimentaria

Todos los métodos de descafeinización están regulados y controlados.
 
Incluso en los procesos que utilizan disolventes:
  1. las sustancias se eliminan antes del tueste
  2. los niveles residuales están estrictamente limitados
  3. cumplen con normativas alimentarias internacionales
Es decir: el café descafeinado que llega al consumidor es seguro.
 
Pero, como ya vimos antes, seguridad no es lo mismo que calidad.
 
Y aquí es donde entra el criterio.

¿El café descafeinado pierde sus propiedades?

Aquí hay matices.
 
El proceso de descafeinización puede reducir ligeramente algunos compuestos del café, pero no lo “vacía” por completo.
 
Un café descafeinado sigue aportando:
  • Antioxidantes (aunque en menor cantidad que el café con cafeína)
  • Compuestos bioactivos propios del café
  • Minerales presentes en el grano
Sigue siendo café. No una versión “sin nada del café”.
 
 
 
Beneficios del café descafeinado para la salud

¿Tiene beneficios el café descafeinado?

Sí, especialmente para ciertos perfiles de consumo.

Menor impacto de la cafeína

La reducción casi total de cafeína lo hace adecuado para personas que:
  1. son sensibles a la cafeína
  2. buscan reducir su consumo
  3. quieren tomar café en ciertos momentos del día (tarde/noche)

Mantiene parte de los compuestos antioxidantes

Aunque en menor medida, el descafeinado sigue conteniendo antioxidantes asociados al café.
Esto lo mantiene dentro de una dieta equilibrada como una bebida interesante.

Permite disfrutar del café sin renunciar al descanso

Este punto, aunque no siempre se menciona, es clave en el consumo real.
 
Poder tomar café sin interferir con el sueño o sin generar nerviosismo… cambia la relación con la bebida.

Poniendo las cosas en su sitio

El café descafeinado no es:
  1. una versión “química” del café
  2. una bebida sin valor
  3. una opción inferior por definición
Pero tampoco es:
  1. exactamente igual al café con cafeína
  2. un “superalimento”
Es, simplemente, café… con mucha menos cafeína.
Y como cualquier café: su calidad dependerá de cómo se haya trabajado.

Idea clave

Si eliges bien el café descafeinado:
  1. el proceso será respetuoso
  2. el grano tendrá calidad
  3. y la taza seguirá teniendo sentido

Cómo elegir un buen café descafeinado

Elegir un buen café descafeinado no debería ser un acto de fe.
Con algunas claves claras, es fácil separar un café correcto… de uno que realmente merece la pena.
 
Porque sí, hay mucha diferencia.

1. Fíjate en el método de descafeinización

Es el primer filtro. Y probablemente el más importante.
 
 Si buscas calidad, prioriza:
  • Método al agua
  • Proceso con CO₂
¿Por qué?
 
Porque son los que mejor respetan el grano y conservan sus compuestos aromáticos.
 
En cambio, cuando no se especifica el método…
 
normalmente estamos ante procesos más industriales, donde la prioridad no es el sabor.

2. Busca información clara (y transparente)

 
Un buen café descafeinado no se esconde.
 
Debería indicarte, al menos:
  1. Método de descafeinización
  2. Tipo de café (arábica, mezcla…)
Cuanta más información ofrece un tostador, más fácil es confiar.
 
Cuando no hay datos… suele haber poco que contar.

3. La calidad del grano sigue siendo clave

Esto no cambia nunca. Un descafeinado sigue siendo café. Y por tanto:
  1. La variedad importa
  2. El origen importa
  3. El procesamiento importa
Si el café de partida es mediocre, el resultado final no va a mejorar.

4. Atención al tueste

Aquí hay una pista interesante. Muchos descafeinados comerciales tienden a:
  1. tuestes muy oscuros
  2. perfiles uniformes
  3. poca expresión aromática
¿El motivo?
Ocultar carencias del grano o del proceso.
 
Un buen descafeinado, en cambio:
  1. puede tener un tueste más equilibrado
  2. deja ver matices
  3. no necesita “tapar” nada

5. Frescura: igual de importante que en cualquier café

Este punto es decisivo.
 
 Busca siempre café con fecha de tueste.
Porque el descafeinado:
  • también pierde aroma con el tiempo
  • también se apaga en taza
  •  necesita  igualmente reposo y consumo óptimo
Un café recién tostado puede sorprenderte.
Uno viejo… te devuelve al pasado.

6. Confía en tostadores que traten el descafeinado en serio

Este es el filtro final.
 
Hay tostadores que ven el descafeinado como:
  1. un producto secundario
  2.  algo que “hay que tener”
 
Y hay otros que lo trabajan como lo que es:
café, con todas sus letras
La diferencia se nota en:
  • la selección del grano
  • el proceso elegido
  • el perfil de tueste
  • el resultado en taza

Checklist rápido (para no fallar)

Si quieres simplificarlo al máximo, quédate con esto:
 
Un buen café descafeinado debería:
  1. Estar procesado con agua o CO₂
  2. Indicar claramente su origen y características
  3. Ser 100 % arábica (en la mayoría de casos)
  4. Tener fecha de tueste reciente
  5. Proceder de un tostador que cuide el producto

Idea final

Elegir un buen descafeinado no es complicado. Pero sí requiere mirar un poco más allá del “pone descafeinado en el paquete”.
 
Porque cuando eliges bien… el descafeinado deja de ser una alternativa y pasa a ser una decisión con criterio.

Nuestra forma de entender el café descafeinado

El café descafeinado no debería ser una concesión.
 
No debería ser el café al que recurres cuando no tienes otra opción.
 
Para nosotros, el descafeinado es otra forma de disfrutar del café.
Con sus particularidades, sí. Pero también con todo lo que hace que el café merezca la pena.
 
Por eso, cuando trabajamos un café descafeinado, no cambiamos el enfoque. Partimos de una idea sencilla
Si el café no es bueno antes de descafeinarlo…  no lo será después.
Por eso, el punto de partida siempre es el mismo:
  • cafés seleccionados
  • con potencial en taza
  • con algo que merezca ser preservado
Elegimos procesos que respeten el grano. No todos los caminos llevan al mismo resultado.
 
Y cuando el objetivo es mantener el carácter del café, la elección del método no es secundaria.
Cómo elegir un buen café descafeinado

Apostamos por procesos que priorizan el respeto por el grano:

  1. métodos sin disolventes químicos
  2. procesos que conservan compuestos aromáticos
  3. técnicas que permiten que el café siga teniendo identidad
Ajustamos el tueste como si fuera un café más (porque lo es)
 
El descafeinado no se tuesta igual. Y ahí está una de las claves.
 
Adaptar el perfil de tueste permite:
  • equilibrar la taza
  • recuperar matices
  • evitar perfiles planos o apagados
No es un café “especial”.
Es un café que hay que entender.
Y, como siempre, trabajamos con café fresco
 
Porque todo lo anterior pierde sentido si el café no llega en su mejor momento.
 
Un descafeinado recién tostado:
  • tiene aroma
  • tiene vida
  • tiene recorrido en taza
 
Uno que lleva meses en estantería…  ya sabes cómo termina la historia.

 Lo que buscamos en una taza de descafeindo

No buscamos imitar un café con cafeína. Buscamos algo más honesto:
  1. una taza equilibrada
  2. limpia
  3. con identidad
Un café que puedas disfrutar por la mañana…
o por la noche, sin pensarlo dos veces.

Entonces… ¿merece la pena el café descafeinado?

Si has llegado hasta aquí, la respuesta ya no debería sonar igual que al principio.
 
Durante mucho tiempo, el descafeinado fue visto como una versión menor del café.
 
Hoy, eso depende de cómo se haga… y de cómo se elija.
 
No todos los descafeinados son buenos.
Pero un buen descafeinado puede ser un gran café.
 
Cuando hay:
  • un buen grano de origen
  • un proceso respetuoso
  • un tueste cuidado
  • y frescura
el resultado cambia por completo.
 
Y entonces ocurre algo curioso.
 
El descafeinado deja de ser una alternativa. Y pasa a ser una opción más dentro de tu forma de disfrutar el café.
  • Sin renuncias.
  • Sin prejuicios.
  • Sin etiquetas heredadas.
Solo café.
 
Puede que no sea exactamente igual que un café con cafeína.
Pero cuando está bien hecho… tampoco lo necesita.
Buscas un descafeinado con alma de café
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